Permisos
Cada minairó solo tiene acceso a lo que necesita para su trabajo: poder leer la agenda no significa poder borrarla. Lo decidimos contigo y queda por escrito.
Cuando una automatización toca clientes, datos o dinero, tienes que saber cómo funciona antes de decir que sí. Esto es lo que te ponemos por escrito en cada propuesta.

Cada minairó solo tiene acceso a lo que necesita para su trabajo: poder leer la agenda no significa poder borrarla. Lo decidimos contigo y queda por escrito.
Lo importante queda en borrador o pide tu confirmación: cobrar, cancelar, emitir una factura o enviar un presupuesto. Nada irreversible sin tu OK.
Queda anotado qué ha hecho cada automatización, cuándo y con qué información. Si un cliente te pregunta, puedes ver qué le respondió.
Te decimos dónde van los datos y qué proveedores intervienen, como el modelo de IA o WhatsApp. Firmamos el contrato de encargado del tratamiento (RGPD) y nuestro servidor está en la UE.
Si falta un dato, la IA lo pide. Si algo no cuadra o una conexión falla, se detiene y pasa el caso a una persona.
Cuando tu negocio cambia (precios, horarios, un producto nuevo), lo ajustamos. Te responde Víctor, en persona, en menos de un día laborable.
Todos los asistentes dicen claramente que son una IA, como exige el Reglamento europeo de IA.
No ponemos sellos inventados ni porcentajes de acierto: si no lo podemos demostrar, no lo decimos.